viernes 31 de julio de 2009



No llores

Descubre utopías absorbiendo el alba,
despliega ilusiones sobre los mañanas.
Elige la llave… e ingresa en la vida
no llores el tiempo falto de salidas.

Quítate los filtros… cautiva las gamas,
comparte las cruces que carga tu espalda.
Sécate los ríos que surcan tu rostro,
desecha tus celdas entre los despojos.

Levanta tus ojos… abre los caminos,
desanda las sendas… aleja los mitos.
Despierta y aprende… todo es efectivo,
enciende candiles sobre tu destino.

Nada avala el riesgo… todo es impreciso,
no pierdas los años en los acertijos.
La apuesta está hecha en cada mañana
el tiempo se ajusta entre opciones dadas.

Afirma tus pasos… yérguete en la bruma,
destrona a la muerte que monta en la culpa.
Regala sonrisas… la vida es muy corta…
No quedes varado entre las derrotas…

31/07/09

domingo 28 de diciembre de 2008



Juventud

Fresca juventud, abrazo del divino,
impulso que fluye sobre los motivos.
Caminas airosa, absorbes miradas,
increpas al mundo bajo tus pisadas.

Avivas los sueños como flama altiva,
seduces, floreces, refrescas la vida.
Pigmentas el alma, emanas nostalgias,
bosquejas caminos plagados de magia.

Desafío innato de infinitas gamas,
se viste de inicios en nuevas portadas.
Sensible el amor, se instala y aflora
como un torbellino de incesante gloria.

Algunos se aferran a sus manos fuertes,
asiéndose al hecho de no detenerse.
Conservan las metas, las risas… los sueños,
entre juveniles quimeras del tiempo.


La juventud carece de experiencia, por eso no llega a ser el estado ideal de una persona.
Norma.


Vierte tu mirada

Invade de luz mis sueños dormidos,
renueva en sordina mis nuevos latidos.
Descubre poemas entre mis palabras
y enlaza en silencio los ecos de mi alma.

Abraza en tu paz mis ojos cerrados
y sobre tu pecho serena presagios.
Cúbreme en tus brazos de las mezquindades
sálvame en tu tierra de mis tempestades.

Vierte tu mirada de paz en mis ojos,
envuélveme en cielo de mágico esbozo.
Desata los lazos que lían mis pasos,
libera caminos a mis pies descalzos.

Yo estaré en tus manos disipando dudas,
dibujando valles sobre tus llanuras,
Cubriré tu espalda, vestiré suspiros…
habitando el suelo de tu paraíso.

Una mirada expresa en su mutismo, mucho más de lo que estamos dispuestos a revelar.
Norma.

viernes 19 de diciembre de 2008



Intentos

Coros que en la noche
anuncian silencios.
Legados del tiempo,
nostalgias de amor.
Arrullos del cielo
que silban melodías,
como un cauto coro
que anuncia un ritual.
Y la melodía posee la forma,
de letras errantes
buscando un lugar,
entre las estrellas
de la hora que inspira,
a la musa insomne
que erige un altar.
Y fluyen las letras.
los versos se ligan,
se expresa el silencio
como un vendaval,
de de signos puntuales
que encierra en comillas
de intentos que
luchan por un buen final.

martes 2 de diciembre de 2008



Nacional N° 10

Como una joya en el tiempo visiblemente velada,
como un lucero que brilla solo en perita mirada.
Con un acervo de historias a sus muros aferradas
y la inocencia de vida que arrinconamos en aulas.

El bullicio en los salones y las miradas furtivas,
La ronda de preceptores y las urgencias del día.
Los nervios por una prueba… el nudito en el pañuelo,
un machete en el pupitre… o una promesa al cielo.

Cuando la vida se inicia como un brote adolescente,
con el luz en la mirada, por sentirse omnipotente.
Cuando el amor nos aborda sin tabúes ni prejuicios
y se queda en los memorias que deambulan los pasillos.

Tanta ilusión alentada… tanto esfuerzo concebido,
tantas ofrendas plasmadas en pizarrones y libros.
Democracias… dictaduras… paraísos… tempestades…
historias que se suceden bajo esos mismos pilares.

Y se aglomeran recuerdos en su abrazo de piedra…
y te acarician sonrisas sobre borradas siluetas…
y nostálgicos pupitres cincelados, se congregan,
para evocarnos sentados en su falda de madera.


Hay predes que guardan tantos recuerdos que se eternizan en nuestra memoria.
Norma.

viernes 14 de noviembre de 2008



Sosteniendo historias

Momentos de vida subsanando años,
como el agua tibia sobre pies descalzos.
Momentos que pintan mágicos destellos,
donde los terrestres se cubren de cielo.

Tu abrazo en mi espalda cuidando mi sombra,
como dos pilares sosteniendo historias.
Miradas que escriben sensibles poemas,
sembrando jazmines bajo las estrellas.

Noches de verano, cubiertas de luna,
diamantes que lucen sobre las penumbras.
Mi piel doblegada se abrasa de ensueños
en bellos instantes que suman intentos.

Momentos sublimes, caricias del alma,
hálitos del tiempo despuntando el alba.
Gemas del desierto, oasis de calma,
fulgores que anuncian nuevas alboradas.

Dilato minutos cerrando mis ojos…
descanso en tu pecho exaltando el cosmos.
Suspendo en mis manos tamos hechiceros,
para cuando el aura azote mis sueños.

Norma marchetti

"La poesía es un mensaje encubierto que tiene un aspecto mágico, porque cada lector puede interpretala de diferente manera pero no pierde la esencia".

viernes 31 de octubre de 2008



Ante mis pupilas

Bajo los brillos del cielo y desveladas figuras,
cuando el descaro del tiempo abofetea las dudas.
cuando el reloj se acelera entre átomos insanos
y el sol declina el precepto de amaneceres dorados.

Cuando de intentos y aciertos lleno años afligidos,
cuando reservo en silencios resabios de lo existido.
Cuando mis manos se aferran a un eclipse de historias
y se me escurren intentos perfilados entre sombras.

Cuando el éxodo del tiempo se inicia ante mis pupilas,
cuando los ecos de voces me perpetúan consignas.
Cuando se esfuman las hojas de deshojados otoños,
y se suceden los tiempos como diversos escollos.

Cuando el tirano despoja de placidez de momentos
yo me fundo entre las flores aromadas de deseos.
Y me desplazo serena… desafiando sus intentos,
por cargarme en las espaldas… una cruz sobre los sueños.


El timpo es lo que nos marca nuestra condición de mortales.
Norma.

30/10/08

domingo 19 de octubre de 2008



Nos parecemos

Porque nos parecemos
Y mucho tiempo fuimos uno.
Porque compartimos el más maravilloso milagro
Y te ame desde siempre.
Porque me emocionas hasta las lágrimas
Y el orgullo por vos me supera.
Porque por tu amor nada me doblega
Y de tu ternura se alimentan mis motivos.
Porque mi alma floreció en tu vida
Y mis brazos con tus miedos.
Porque mis ojos de embelesan en los tuyos
Y no hay palabras que definan lo que siento.
Porque su amor me pinta el cielo de poesía
Y sostiene mis momentos de zozobra.
Porque puedo ser sostén de sus intentos
Y cubrirle las espaldas con mi esfuerzo.
Porque hay que enseñarles a volar
Y estar en el suelo, para alentarlos a seguir
En cada intento.
Gracias a los hijos que nos han hecho Madres
Con sus vidas.

Nada supera el amor a los hijos, ya que su origen fue nuestro en propia vida.
Norma.

19/10/08

lunes 13 de octubre de 2008

viernes 29 de agosto de 2008

jueves 21 de agosto de 2008



Para mujeres enamoradas de los astros...


Enamorada de una estrella

En esta historia, de la cual fui testigo; un hombre, que era tan único e irrepetible como cualquiera de nosotros, decidió demostrar que su naturaleza lo hacía destacarse de otros, porque tuvo el coraje de rebelarse ante los parámetros que la sociedad establece como correctos y exponerse con todo el brillo que irradia el talento.
Ella, era una niña y aún así, su corazón palpitaba más fuerte ante su imagen, sus ojos habían sido hechizados por un hombre que le llevaba unos cuantos años. En esos años, la manera en que él vibraba con los sonidos de su provocadora música, era considerada casi obscena y por ese motivo, esta pequeña ocultaba ese mágico sentimiento. Un día, en el colegio, le regalaron sobres de figuritas (para promocionar los álbumes) y ella descubrió que una de las fotitos pertenecía a ese ídolo que la había embrujado con su presencia y su voz. A partir de ese día, todos la que la conocíamos, descubrimos que ya tenía un punto débil. Ella le profesaba un amor incondicional y vivía pendiente de los programas de televisión en los que su ídolo aparecía, recortaba revistas, ahorraba moneda por moneda para comprar sus discos. Con la complicidad de su mamá y un amigo de la casa, engañaban a su papá para que la llevara al cine a ver alguna de sus películas.
Todos en la familia colaboraban avisándole sobre algún reportaje, programa, presentación en algún show o comprándole revistas que lo mencionaran.
Tanto era el amor que ese hombre había despertado en ella, que a pesar de haber conocido muchos otros hombres a lo largo de su vida, nadie pudo igualarlo. Todos los que la rodeábamos, sabíamos que era intocable y misterioso, pero a pesar de eso, siempre se hacía presente en las charlas, compartía la mesa y dormía con ella porque se adueñaba de sus sueños.
Por años, fui una espectadora de la fascinación que este hombre despertaba en millones de personas y temí que ella sufriera por este amor que la elevaba a las estrellas, envolviéndola en su música, cautivándola con sus gestos (que habían sido analizados en detalle), hipnotizándola con su baile sensual y sujetándola con su mirada.
Ella fantaseaba con hablarle y abrazarlo, aunque no estaba segura de sobrevivir a, tamaña experiencia.
Planeaba con anticipación todos los detalles cada vez que asistía a uno de sus recitales, o cada vez que trataba de acercase a alguno de los lugares donde él se iba a presentar, como una vez que le llevó un retrato hecho por ella a un canal de televisión en el que él grababa un programa.
Recuerdo que su padre lo criticaba, no solo por celos hacia tanta veneración de su hija por ese hombre, sino también porque era parte del ritual entre ellos, hasta era muy divertido oírlos porque todos sabíamos que ella encontraba justificación para todo lo que su ídolo hiciera.
Después de tantos años, todo en ella permanece intacto y tiene muy claro que a pesar de todo, nadie igualará jamás a ese coloso que supo resguardase bajo la sombra de una nube tras un muro de cemento y aún resplandeciendo con todo su brillo y cautivando los corazones de sus legiones de admiradores y enamoradas como el primer día… y para siempre.


El amor tiene el poder de superar los márgenes de la realidad.
Norma.

domingo 27 de julio de 2008



Mis vacaciones

En esas noches en que me resisto a dormirme porque siento que el día no tuvo algo más que lo cotidiano, comienzo a recordar episodios que bien podrían ser fotos desprolijamente guardadas en un cajón. Hoy por ejemplo, recuerdo mis vacaciones cuando cursaba la escuela primaria.
Todo comenzó cuando era muy chiquita e íbamos con mi mamá a visitar a mi madrina, que era una persona dulce, algo dispersa y también porque no, aniñada. En esa época yo contaba con uno o dos añitos y aunque no tengo muchos recuerdos de esos días, pero algunos puntuales me quedaron grabados.
Mi tía (madrina), tenía por vecinos, a un matrimonio con tres hijos; dos nenas mayores y un varón que tenía un año menos que yo. Eran lo que se podía decir… una familia ideal. Hermosísima casa, dos autos, mucha educación, alegría y un perro llamado “colita”. Él, trabajaba en una fábrica y ella era maestra (¡Cómo cambiaron los tiempos!). Bueno, el caso es que, como antes se acostumbraba a jugar en la calle, de a poco los fui conociendo y haciéndome amiga con el paso de los años.
Cuando cumplí tres años, mis padres, se mudaron a Mar del Plata, porque les interesó una propuesta de trabajo, pero pasado un año aproximadamente, esa propuesta llegó a su fin y se complicó mucho la situación, por lo que mi madrina y su marido, me llevaron un año a vivir con ellos. En este tiempo viví una experiencia que me marcó mucho, porque ya que ellos no tenían hijos, yo cumplí con el papel de hija única.
Mis tíos tenían una enorme y confortable casa, con jardín, quinta, árboles frutales y un inmenso gallinero con pollitos y todo.
Como era costumbre en otras épocas, los vecinos de confianza, solían tener una puertita que comunicaba los patios de ambas casas y mi tía no era la excepción.
Las siestas eran tradicionales y los niños debían dormirse sí ó sí, pero yo soy de las que no duermo siesta porque me despierto de muy mal humor y esto me pasaba desde muy chiquita.
Como la gente antes usaba métodos muy “persuasivos”, los niñitos aunque sea, fingíamos dormir. Alguna de las explicaciones que nos daban eran: -Ahí viene “la solapa”, ¿La escuchás?- y no era más que la sirena de la fábrica, pero todos corríamos adentro muertos de miedo (¡Así quedé!).
Pero, como la siesta se hacía interminable, llegaba un momento en que te dormías de aburrimiento, o te levantabas y salías al patio (porque la gente no cerraba las puertas). El caso, es que yo me llevaba una sillita y espiaba que hacían los vecinitos y cuando podía, metía un “bocadillo” en sus conversaciones para que ellos advirtieran mi presencia e invitaran a ir a jugar a su casa.
Los días eran de una rutina maravillosa. Me levantaba a las diez, tenía mi ropa planchada en el fondo de la cama, mis zapatillas entalcadas y mi desayuno preparado, después si hacía falta iba a hacer mandados con mi tía. Más tarde venía el almuerzo seguido de la “bendita” siesta que comenzaba a la una y terminaba a las cuatro, hora en nos disponíamos a bañarnos, cambiarnos con ropa más linda y lucir nuestras pulseritas, collares y anillos de oro (¡Diooos!, ¿Era en este país?). En fin, como decía, paso seguido, merendábamos e íbamos a jugar a la vereda. Había tantas opciones para jugar, que el horario se prolongaba hasta la hora de la cena, pero en verano, todavía existía un plus, cuando la cena terminaba, los mayores sacaban la silla a la vereda y conversaban entre sí un tiempo más, mientras nos miraban jugar y reír en ese mundo mágico que no supimos heredarle a nuestros hijos.
Cuando cumplí los cinco años, volví para comenzar el colegio, pero todos los años, mi tía venía a buscarme en vacaciones para revivir una y otra vez esos maravillosos momentos.


Hacer de la infancia de un niño un infierno, es un atentado imperdonable contra la humanidad.
Norma.

domingo 22 de junio de 2008